08-10-2017
 

¿LOS CURAS PUEDEN INDUCIR UNA IDEA POLITICA O REPROBAR UN CANDIDATO POR CUESTIONES IDEOLÓGICAS?



 



Días pasados, un grupo de curas (sacerdotes católicos) que se denominan “curas en la opción por los pobres”, muchos de ellos incardinados en la Diócesis de Quilmes (pertenencia clerical a esa Iglesia Particular y sometidos a la directa autoridad de su Obispo) han dado a conocer un pronunciamiento en ocasión a las próximas elecciones legislativas del 22 de octubre. Las personas se preguntan con cierta consternación, confusión y en muchos casos desconocimiento de las normas de la Iglesia si esto es posible; si está permitido.

En particular descalificaron al gobierno actual que incluso individualizan denominándolo “cambiemos”. Denuncian un perfil autoritario y un debilitamiento del Estado. Hablan de represión violenta, abusos de autoridad, aumento de pobreza, desempleo y otros flagelos que suenan “aberrantes”. Curiosamente nada mencionan de la escandalosa corrupción (tan criticada por el propio Papa Francisco cuando describió la corrupción el pasado 17 de junio como "la peor plaga social" al tiempo que llamó a "combatir el cáncer que se lleva nuestras vidas" -15/06/17 aleteia-).
Tampoco mencionan si estos flagelos han sido creados por el actual gobierno o justamente es el desafío que tiene que superar por lo que heredo de gestiones anteriores. Preocupantemente callan sobre la plataforma partidaria de lo que fomentan acerca del aborto y la Iglesia reprueba desde siempre por vulnerar el derecho a la vida. Además condenan a los pobres que han votado entonces a esta fuerza política, lo que es una verdadera incoherencia de lo que dicen defender, que es precisamente a los pobres. En fin, hay una pronunciada tendencia a descalificar en absoluto no solo a un gobierno democrático y republicano, elegido por el pueblo, sino a sus votantes, incluso a los “pobres que lo han hecho”. Textualmente sostuvieron: “ Sin ningún temor o prejuicio sostenemos firmemente que un cristiano no puede darle el voto a un gobierno como éste, que multiplica las ayudas fraudulentas a sus amigos, facilita las ganancias de los ricos y condena a los pobres a la marginalidad y lo hace a la luz del día con mentiras y desparpajo”. Concluyen; ”no se puede ser cristiano y neoliberal”.

¿Puede hacer esto un grupo de curas? ¿Es competencia de la Jerarquía de la Iglesia inducir o repudiar ideas políticas de candidatos, o bien inmiscuirse en el poder temporal o inducir un voto, o denominar “no cristianos” a los que tienen una ideología neoliberal?
Lo primero que hay que dejar en claro es que este grupo de curas, no es la opinión oficial de la Iglesia. No es lo que dice el magisterio de la Iglesia a lo largo de sus más de 20 siglos de existencia. Es una opinión particular y sesgada, que claramente, al menos viola la ley de la Iglesia. Al respecto el Beato Pablo VI decía: Si el papel de la jerarquía es el de enseñar e interpretar auténticamente los principios morales que hay que seguir en este terreno, a los seglares les corresponde con su libre iniciativa y sin esperar pasivamente consignas y directrices, penetrar de espíritu cristiano la mentalidad y las costumbres, las leyes y las estructuras en que viven…” (Populorum Progressio, Nº 81 - AAS (1967) 280). Por otra parte el Catecismo de la Iglesia señala, “…El deber de respetar la libertad religiosa impone a la comunidad política que garantice a la Iglesia el necesario espacio de acción. Por su parte, la Iglesia no tiene un campo de competencia específica en lo que se refiere a la estructura de la comunidad política: «La Iglesia respeta la legítima autonomía del orden democrático; pero no posee título alguno para expresar preferencias por una u otra solución institucional o constitucional…”.

Tampoco les está permitido a los clérigos participar en actividades políticas o sindicales por ser extraño al estado clerical. El Directorio para el Ministerio y vida de los presbíteros y diáconos (clerigos) -Congregación para el Clero, de 1994, dice textualmente en su Nº 33: "….Las actividades políticas y sindicales son cosas en sí mismas buenas, pero son ajenas al estado clerical, ya que pueden constituir un grave peligro de ruptura de la comunión eclesial".

Estos sacerdotes al menos han confundido y desnaturalizado la acción misionera de la Iglesia (Nº 15, Directorio…). Han violado el compromiso político y social que establecen las normas disciplinares eclesiásticas. La Iglesia pide a los sacerdotes que estén por encima de toda parcialidad política (Nº 33, Directorio); no pueden hacer lo que están haciendo en material política, a menos que, según el juicio de la autoridad eclesiástica competente (Obispo de la diócesis a la que pertenecen), así lo requieran la defensa de los derechos de la Iglesia y la promoción del bien común.

El mencionado Directorio es muy claro; les impone incluso la obligación a los presbíteros de renunciar a comprometerse en formas de política activa, sobre todo cuando se trata de tomar partido.
De suyo aclara el Directorio que “… esta tarea, de hecho, es parte de la vocación de los fieles laicos, quienes actúan por su propia iniciativa junto con sus conciudadanos (Nº 33, op. cit.)”.
Eso no es todo lo que han hecho; además han recibido (o llevado) a una candidata a Senadora de una fuerza política afìn a sus ideologías políticas personales, a la misma Iglesia del Seminario diocesano, donde se forman los sacerdotes, y lo han publicado en redes sociales escandalizando, desafiando, en fin, pronunciando la grieta social que debieran cicatrizar en lugar de abrir. ¿Cómo debe interpretarse este gesto? Que cada quién lo piense y saque sus propias conclusiones.
La Iglesia, que por razón de su misión y de su competencia, no se confunde en modo alguno con la comunidad política, ni está ligada a sistema político alguno, es a la vez signo y salvaguardia del carácter trascendente de la persona humana… (Gaudium et spes, Nº 76).

Entonces los fieles precisamos de modo urgente que el Obispo donde estos sacerdotes se encuentran incardinados aclare públicamente si ha autorizado a este grupo de sacerdotes para que tomen una posición política, -lo que es vedado por la ley de la Iglesia-, y motive en su caso que lo ha sido por la defensa de los derechos de la Iglesia y la promoción del bien común como lo piden las normas eclesiásticas, o bien debe informar que no lo ha hecho, descartando que actuará como lo señalan las normas eclesiásticas. El Pueblo de Dios, mientras tanto, confundido espera esta necesaria respuesta de su Pastor, …

Alejandro A. López Romano

 

 

 




Autor: Redaccion de TodosUnoTV
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