31-12-2023
 

Apiladas Deportivas: las tramas detrás del decreto de Sociedades Anónimas en nuestro fútbol



 



La noche del miércoles 20 de diciembre no fue una más. El presidente Javier Milei utilizó la Cadena Nacional para anunciar un extenso paquete de decretos de necesidad y urgencia (DNU). Dentro del paquete, el mandatario anunció la «Modificación de la Ley de Sociedades para que los clubes de fútbol puedan convertirse en sociedades anónimas si así lo quisieran». De esta manera, el gobierno nacional busca llevar adelante el viejo anhelo de un sector empresarial argentino: el ingreso formal de las sociedades anónimas a nuestro fútbol.

En estos días intensos, donde vivir se convirtió en un arte, el presidente señaló: «Hay muchas inversiones esperando. Entendido como negocio, hay un montón de negocios para hacer con el caso argentino«.

El Proyecto Fútbol S.A está en marcha. Vale destacar, como adelantamos en Abrí la Cancha, que el formato elegido por el gobierno es de Sociedad Anónima y no Sociedad Anónima Deportiva, una figura utilizada en España desde 1992. ¿Cuál sería la sutil diferencia? Si bien en ambas figuras – SAD O SA – el objetivo principal es el ánimo de lucro, una SAD solo puede participar en una modalidad deportiva. Los negocios de una SA pueden ser más amplios y laxos. En el paquete de desregulación del Estado, el marco de SA es más amigable con el flujo de capitales sin preguntar mucho por el origen y el destino.

Detrás del proyecto privatizador de nuestro fútbol existen tramas judiciales, culturales, políticas y del propio mundo del fútbol. Todas de compleja resolución porque prevale un punto clave: nuestros clubes tienen una identidad única en el mundo. El gobierno que asumió el 10 de diciembre de 2023 busca la ruptura de un contrato social. Lo importante – más allá de la posición que se tenga sobre el tema – es tener herramientas para comprender que estamos discutiendo en este momento de la historia.

COMPLEJA TRAMA JURIDICA

El decreto del Ejecutivo Nacional señala «imperioso modificar la Ley 20.655 a los efectos de incluir nuevas figuras societarias para la conformación de entidades que integran el sistema institucional del deporte y la actividad física, de modo de ampliar las opciones a las que puedan recurrir dichas entidades«. El decreto aclara: “Que esta actualización normativa no puede ser interpretada como una imposición a las aludidas entidades deportivas de transformar su actual forma de organización, sino que constituye una ampliación de las opciones entre las que pueden elegir libremente la conformación que mejor responda a sus intereses”.

Sin embargo, el DNU indica que «no podrá impedirse, dificultarse, privarse o menoscabarse cualquier derecho a una organización deportiva, incluyendo su derecho de afiliación a una confederación, federación, asociación, liga o unión, con fundamento en su forma jurídica, si la misma está reconocida en esta Ley y normas complementarias». Esta cláusula apunta al corazón de la Asociación del Fútbol Argentino.
El estatuto de la Asociación del Fútbol Argentino prohíbe el ingreso de clubes con fines de lucro. El artículo 1 dentro de las Disposiciones Generales señala: “La Asociación del Fútbol Argentino es una asociación civil, constituida con arreglo a la legislación de Argentina e inscripta en la Inspección General de Justicia. Su duración es indefinida”. Por su parte, en el Artículo 9 correspondiente a Miembros especifica: “los clubes a incorporarse en carácter de invitados por la AFA deberán revestir el carácter de asociaciones civiles sin fines de lucro”. En el Artículo 10 detalla los pasos y los requisitos para la admisión dentro de la AFA: “Toda asociación civil sin fines de lucro con personería jurídica que desee convertirse en miembro de la AFA presentará una solicitud por escrito ante la secretaría general de la AFA.

En 2022, la Asociación del Fútbol Argentino publicó un Informe de Clubes. En el apartado de Gobernanza y Administración dejó en claro su posición sobre el ingreso de Sociedades Anónimas como figura jurídica de los clubes: «No consideramos que haya un modelo ideal de gobernanza, sí comprendemos que puede haber algunos parámetros para tener en cuenta. Pero nunca debemos olvidar que nuestros clubes son asociaciones civiles sin fines de lucro que tienen un deporte federado como el fútbol, pero que también cuentan con otras actividades deportivas, federadas y no federadas (muchas de ellas culturales), con gran contención social para su comunidad».

El deporte argentino está regido por la Ley 20.655, más conocida como la Ley del Deporte. La misma fue promulgada en 1974 y es la ley madre del deporte argentino. A fines de 2015 tuvo una actualización a través de la Ley 27.202. Esta actualización consagró una serie de principios, entre ellos la autonomía de las entidades deportivas. El intríngulis judicial es complejo. El DNU estaría por arriba de la Ley del Deporte y la cláusula estatutaria de AFA. ¿Quién tiene primacía? ¿El DNU o la Ley del Deporte y el estatuto de AFA?

Vale aclarar un punto. Detrás del decreto no existe ningún interés en mejorar el sistema institucional del deporte y la actividad física, sino generar lucro con el manejo del deporte profesional. Pongamos las cosas en su justo lugar.

AFA: A FUERZA, REACCION

El viernes 23 de diciembre se disputó la Copa de Campeones, el último partido del año. En el Madre de Ciudades, los planteles de River Plate y Rosario Central se pronunciaron contra las SA: «El fútbol no tiene necesidades ni urgencias», detalló el cartel que acompañó a cada plantel al momento de la foto grupal, sumado al hashtag: «Los Clubes Del Campeón Del Mundo».

El enfrentamiento Gobierno-AFA es abierto. Un histórico sostén político del tándem Tapia-Toviggino fue Sergio Massa. La derrota electoral de Unión por la Patria dejó a la conducción de AFA en una situación de debilidad táctica. El día después del Balotaje, Mauricio Macri, verdadero constructor de las políticas gubernamentales hacia el fútbol, fue a fondo. En el programa de Joaquín Morales Solá señaló: «La AFA ha hecho cosas populistas muy graves, como suspender los descensos. No existe meritocracia ni reglas de juego. Lo que ha hecho Tapia es imperdonable. Todas las ligas tienen 20 equipos y acá somos más vivos y vamos a 30 equipos. El fútbol va a tener que cambiar».

Una de las leyes de la física señalan que a una fuerza se le contrapone la misma reacción. AFA no se quedó de brazos cruzados. El posicionamiento de la mayoría de los clubes contra las Sociedades Anónimas ha sido explícito. En la última asamblea, realizada el 23 de noviembre pasado, los representantes de los diferentes clubes del fútbol argentino se manifestaron en contra de la implementación de las Sociedades Anónimas Deportivas. Luego del DNU, varios clubes volvieron a posicionarse contrarios a la privatización. Desde la calle Viamonte están con la guardia en alto. Entienden qué, en caso de no existir un ánimo de apertura privatizadora, la Asociación del Fútbol Argentino podría ser intervenida con el fin de modificar el artículo que impide el ingreso constitutivo de Sociedades Anónimas.

En sus artículos 14 y 15 de su estatuto, FIFA se declara neutral en materia de política y religión obligando a sus federaciones a manejarse en forma independiente impidiendo la injerencia gubernamental en sus asuntos internos. Por lo tanto, las federaciones – o asociaciones – deberán serán neutrales e independientes garantizando completa autonomía de los gobiernos de turno. Ese punto podría ser un motivo de rispidez en caso de intervención. En Brasil ha sido intervenida la Confederación Brasileña de Fútbol y esto está generando un dolor de cabeza a FIFA, que amenazó con desafiliar a uno de sus socios más importantes si no se repone al anterior presidente.

¿Qué sucedería si el gobierno argentino interviene AFA? ¿Qué posición tomaría FIFA? Mauricio Macri ocupa un cargo vital dentro del andamiaje de la multinacional. Lugar que se ganó cuando le abrió las puertas de FIFA a la mesa del G20 a fines de 2018.

Un detalle de la política del fútbol. El tándem Claudio Tapia – Pablo Toviggino (tesorero y titular del Consejo Federal) fue entronizado por el propio Mauricio Macri. El santiagueño era un desconocido en el mundo del fútbol hasta que el ex presidente lo eligió para ser miembro de la calamitosa Comisión Normalizadora. Por su parte, Tapia llegó a la presidencia de AFA tras el acuerdo Macri-Moyano (Círculo Rojo-Ascenso Unido) en el verano de 2017. Tapia-Toviggino supieron hacer política de las periferias hacia el centro. Macri es un hombre de superestructuras.

EL FUTBOL S.A NECESITA CAMBIOS CULTURALES

El ministro Mariano Cúneo Libarona se metió en el barro de la polémica. El ex candidato a presidente de Racing Club expresó: «Si vos tenés la posibilidad de que grupos inversores extranjeros que vinieron a Argentina y dijeron ‘traemos mil millones de dólares para clubes de fútbol, queremos Argentina y el fútbol, queremos generar trabajo y comprar clubes de fútbol’, ¿no está bueno?”. La respuesta rápida – y obvia – de la inmensa mayoría de los socios es: «no está bueno, porque le estoy entregando mi club como contraprestación».

Hay que decirlo con claridad: acá no hay solo un negocio, también existe un proyecto cultural con un fin: la desorganización social y cultural del pueblo argentino. Los clubes en argentina tienen características únicas. Existen miles de clubes de barrio y pueblo en toda la geografía nacional. Son una célula vital en la organización social por que son participativos y heterogéneos. Verdaderas escuelas de democracia, como expresa en su libro “El Deporte en la Cultura del Encuentro“, el reconocido dirigente y escritor Victor F. Lupo. Las elecciones en los clubes cada vez tiene mayor participación de sus asociados y los sucesos de Boca Juniors son un ejemplo que esas masas societarias no aceptan avasallamientos.

La relación cultural de los hinchas argentinos con sus clubes es un grave problema al negocio global. Por más que se anuncien inversiones millonarias, el fútbol argentino jamás – ni teniendo a Maradona o Messi – tendría centralidad en el espectro global del entretenimiento y espectáculo deportivo. El rol de Argentina – aún siendo el seleccionado campeón del mundo – es el de proveedor de la mejor materia prima del negocio. Pero como señaló un sabio: no se ama lo que no se quiere. El mayor problema lo tenemos dentro de casa. Con miles de argentinos que no se dieron cuenta que tienen clubes poderosos y un fútbol de inmensa jerarquía. Un fútbol que aúna velocidad, precisión, marca y emoción es sometido desde hace años a una inmensa campaña de desprestigio. Se dice que se juega feo, que cada vez está peor. Que los directivos son ineptos, cuando no ladrones.

Por otra parte, la información que llega a la Argentina de las SAD europeas es edulcorada. Casi siempre, larvada. “Los hinchas son bombardeados por información romántica sobre las SAD europeas“; expresó el pensador Rafael Ton y agregó: “En nombre de la modernidad y la eficiencia comienzan diciendo que hay que cambiar el color de la camiseta por negocio, luego se llevan la localía a cualquier otro lado y finalmente son capaces de perder un campeonato, siempre en nombre del negocio. Total, el club es de ellos”.

Volvamos a Cúneo Libarona y la batalla cultural. “Hay clubes que no pueden pagar la luz o comprar un jugador porque están al borde de la lona, al borde de la quiebra. Racing aguanta porque es un grande pero Arsenal no aguanta. Los socios de ese club tienen esa posibilidad”, declaró el ministro. Si Arsenal de Sarandí está en una situación precaria podríamos analizar los gerenciamientos encubiertos que tuvo la institución en los últimos años. Pero Cúneo omite – ex profeso – una realidad: la realidad de los clubes son obras, cientos de empleados y una industria cultural gigantesca. Con dolor, vale señalar que la política nac&pop pocas veces comprendió al fútbol como industria cultural.

La clave del cambio cultural está en el entretenimiento y espectáculo. Luego de la Ley Bosman, la centralidad del fútbol global caminó hacia la idea de un espectáculo que compita en el prime-time con otros deportes globales. Las empresas futboleras globales tienen sus objetivos y el fútbol es un negocio como tantos. Entendido así por gerentes, futbolistas y espectadores. En Argentina, un descenso o un campeonato es una cuestión de vida o muerte. Siempre se vivió así. En búsqueda de cambiar la percepción, el fútbol empresarial busca desandar un camino. Basta de hinchas. Queremos fanáticos del consumo orientado a través de un equipo de fútbol. Espectadores y consumidores. El triunfo sería alejarlos de la vida societaria e institucional. Que tan solo observen el partido, griten goles y no pregunten de donde llega el dinero. Relajate y goza.

“¿A quién carajo le importa quién es el dueño si le ganas a River 5 a 0 y sos campeón del mundo? ¿O preferís seguir en esta miseria que tenemos cada vez de fútbol de peor calidad? ¿Cómo nos va cada vez que salimos afuera de la Argentina? ¿Vos preferís perder 4 a 0 contra el Milán pero decir ‘soy nacional y popular antes que pegarle un baile de novela?», señaló el Presidente de la República. Nadie puede garantizar que todo eso suceda en caso de convertir los clubes en empresas. Lo que es cierto es que si eso sucede, difícilmente haya retorno ni reclamos a consumidores que se sientan estafados.

“La identidad es la lucha de fondo del fútbol argentino. No ser desclasados, dependientes de jugadores, representantes y del resultado. Es una lucha difícil, pero vale la pena darla», destacó el escritor Rafael Ton en Abrí la Cancha.

ENTRE GERENCIAMIENTOS, EMPRESAS ENCUBIERTAS Y EL NEGOCIO INMOBILIARIO

«Los que se oponen defienden negocios propios«, señaló el presidente Milei. Es una apreciación muy curiosa: un presidente pro-mercado se queja de los negocios propios. Digamos las cosas como son: el fútbol profesional es un negocio. Un gran negocio. Quien quiera romanticismo que vaya a ver una telenovela caribeña. En verdad, lo inaguantable para Milei es que el negocio lo hace un club defendiendo los intereses de sus asociados.

El fútbol argentino maneja muchísimo dinero. En 2022, los 28 clubes de Primera División generaron un flujo de casi mil millones de dólares. Por su característica, los clubes argentinos tienen dos cuestiones muy apreciadas: sus divisiones inferiores y el patrimonio inmobiliario. Detrás de esos negocios encontramos claves para este pretendido Fútbol SA.

El proyecto S.A habría sido diseñado por el empresario Guillermo Tofoni, enemigo Nº1 de la conducción de AFA. En abril pasado, AFA denunció penalmente al empresario, titular de World Eleven, empresa que organizó amistosos de la Selección desde 1999 hasta la finalización del vínculo en 2022. En julio pasado, el Juzgado Comercial Nº8 dio lugar a la medida que pidió AFA con Tofoni por utilización “dolosa e indebida de la denominación, imagen, marcas y reputación de propiedad exclusiva de la AFA sin autorización“, además de diferentes maniobras arrogándose derechos exclusivos que no son de sus propiedad.

En un septiembre pasado, en un artículo publicado en El Cronista Comercial, Tofoni acomodó el pasado y realzó las experiencias de Mandiyú y Blanquiceleste S.A. Vale destacar que el club correntino desapareció (si, desapareció) en 1995 luego de un gerenciamiento calamitoso y Blanquiceleste SA, una empresa con todas las garantías jurídicas, la justicia determinó que fue enajenada por su último presidente – hombre ligado a su primer presidente – y un millonario salvataje estatal permitió la democratización de Racing Club en 2008.

Hoy, la historia es otra. Los representantes de jugadores tienen un poder inmenso dentro del fútbol argentino. Ellos también juegan su partido dentro del Fútbol S.A. La figura permite movimiento financiero y blanqueo de capitales internacionales. Varios de ellos han invertido en el mercado global del fútbol. Cristian Bragarnik no solo maneja una amplia cartera de entrenadores y jugadores, también compró gran parte del paquete accionario del Elche CF. Una parte menor del mismo es propiedad de Darío Benedetto, con una dualidad curiosa: era patrón de sus compañeros de equipo.

En algunos casos las ramificaciones son insospechadas. Una caja de Pandora con la cual convive el fútbol argentino. Uriel Pérez es representante de una gran cantidad de fútbolistas. El más importante es Enzo Fernández, campeón del mundo en Qatar y figura del Chelsea británico, el club señalado por el presidente Milei como el gran inversor. En octubre pasado, la Cámara Federal de Casación Penal levantó el embargo sobre los bienes del empresario Uriel Pérez, investigado por supuestas transferencias irregulares. La decisión fue de los jueces Mariano Borinsky y Javier Carbajo, con la disidencia de su colega Gustavo Hornos. Se puede leer en La Nación: «Pérez, representante del Grupo Bragarnik, es investigado por maniobras de lavado de dinero y por evasión por supuestas subvaluaciones en los contratos de transferencia de jugadores de fútbol. La sospecha es que se lavaba dinero de los carteles de las droga«. Hornos, en disidencia, destacó que el análisis que merece el caso “no puede incurrir en una percepción ingenua” y una “mirada sesgada” de la real importancia de la investigación de los delitos de lavado de activos.

Vale destacar que varios clubes han entregado a los representantes su fútbol profesional. Algunos casos son muy notorios. El recorrido de entrenadores y jugadores de una misma escudería es ostensible. Otros clubes, como Defensa y Justicia, Deportivo Riestra o San Miguel su fútbol está manejado en forma empresarial, pero dentro de la figura jurídica de sociedades civiles sin fines de lucro. Los gerenciamientos del fútbol profesional no están prohibidos por estatuto de AFA.

Como muestra de un deporte entregado a los empresarios del fútbol, el gobierno nacional le otorgó a Ricardo Schlipper, agente de Nicolás Tagliafico, la estratégica subsecretaría de Deportes de la Nación.

Pero gerenciar tan solo fútbol deja a los empresarios afuera de otro gran negocio, que es el inmobiliario.

El negocio inmobiliario es la frutilla invisible del postre. Javier Méndez Cartier, presidente de Excursionistas, señaló en Abrí la Cancha: «Mi club hace 110 años se encuentra en la manzana de Pampa y Miñones. Con el paso de los años y el proceso de readaptación inmobiliario, esa manzana pasó a ser un lugar codiciado. Pese a su origen popular y raigambre villera, hoy Excursionistas – según la lógica de mercado – no tendría nada que hacer allí con clubes como GEBA o Harrods, que ofrecen mayor calidad y una cuota acorde a la población socio-económica de Belgrano. La apertura de las SAD sería la desaparición de un club como Excursionistas porque nuestro terreno sería más rentable para shopping, oficinas o departamentos. En ese sentido es bastante antinatural que una SAD pueda funcionar en nuestro fútbol porque atentaría contra la génesis misma de los clubes y porque el mismo fondo de inversión que promete llevarte al Nacional B es el mismo que planificó vender los departamentos que harán cuando el club entre en bancarrota“.

EL EFECTO TALLERES DE CORDOBA

Pero una clave en todo este engranaje está en Córdoba. Andrés Fassi fue preparador físico. El destino lo llevó a trabajar al fútbol mexicano. Comprendió las bases de un negocio que funciona dentro de grandes corporaciones. En 1995 compró al Club Pachuca y veinte años más tarde regresó a Córdoba para gerenciar a Talleres. En aquellos días, el Pachuca mostraba en sus redes el escudo de Talleres como un club satélite. Fassi siempre se mostró abierto al fútbol de empresas. Confronta abiertamente con la cúpula de AFA y se posiciona como el dirigente díscolo del fútbol argentino. Por idiosincrasia e historia, Talleres y sus hinchas se sienten relegados por AFA. Desde los lejanos tiempos de Amadeo Nuccetelli, cuando el dirigente encabezó la revolución del Interior y terminó comprando la Resolución 1309.

En 2023 se dio una dualidad llamativa. Fassi es el director deportivo de Juarez FC, México. Diego Valoyes y Michael Santos, figuras de la T en el campeonato 2023, fueron transferidos a la intitución mexicana. Meses más tarde, el delantero uruguayo dio a entender contra su voluntad.

Blanqueando la situación, Fassi dio un paso más adelante y no solo planteó el Fútbol SA, sino también, el modelo Holding: “hoy los que empiezan a mover el mercado ya no son las instituciones, son los grupos”. Agregó: “los grupos tienen muchos equipos en sus estructuras de trabajo y esta manera de enfocar los negocios es la tendencia mundial del fútbol. Manchester City lo hizo con una visión extraordinaria. Lo mismo pasó con Red Bull y el grupo Udinese. En el mundo hay 13 o 14 grupos que dan un mensaje: esta estructura cambió”, profundizó.

Vamos a tomarnos una licencia y pensar en un futuro próximo. Una ucronía. El DNU presidencial entra en vigencia y el Club Atlético Talleres se transforma en SA. Por estatuto no podría competir en campeonatos de AFA y quedar desafiliado. Talleres va a la justicia con fuerte apoyo político y mediático. ¿Una herramienta judicial para la intervención de AFA? No tenemos la bola de cristal, pero…

ESTRANGULAMIENTO

En 2016, el gobierno de Mauricio Macri fue a fondo en su idea de privatizar el fútbol. Días en los cuales la anarquía posterior al 38 a 38 gobernaba el fútbol argentino. Fútbol para Todos había sido un motor dinamizador para la economía de una inmensa mayoría de clubes desde 2009. El gobierno estranguló la economía de esos clubes enviando por goteo el dinero de la televisión. La fuerza generada por Ascenso Unido impidió que el estrangulamiento terminara en muerte. No sería extraño pensar una estrategia similar. Los clubes argentinos son estructuras inmensas. Una alícuota impositiva mayúscula podría generar una situación de grandes deudas con el fisco. En caso que los clubes sigan díscolos, podría aparecer en escena el modelo español de transformación compulsiva en empresas a menos que no tuvieran deudas con el Estado. Eso sucedió en 1992.

Vale destacar que el gobierno de Macri llevó adelante una Comisión Normalizadora, intervención solapada de FIFA. Al frente puso a Armando Pérez, ex presidente de Belgrano, prototipo del empresario gerenciador exitoso. Detrás de él, Javier Medín – abogado de SOCMA – y el propio Toviggino. La experiencia fue tan mala que motivó un pacto con Ascenso Unido.

LAS LEYES DEL DEPORTE Y EL FLAGELO DE LAS APUESTAS
Volvemos al punto de partida que es la Ley del Deporte. Letra muerta desde 1992. Muchos funcionarios prefirieron mirar hacia otro lado y hacer foco en temas superfluos del deporte y no construyeron la necesaria muralla en defensa de los clubes y sus asociados. No solo los clubes AFA, también a los clubes de barrio. Fueron los funcionarios que no solo incumplieron la ley sino que también permitieron el ingreso de las Apuestas Deportivas a la sociedad argentina.

LAS MAYORÍAS NO QUIEREN SOCIEDADES ANÓNIMAS
En 2021, cuando regresó a Vélez Sársfield como entrenador, Mauricio Pellegrino expresó en conferencia de prensa: “En las Asociaciones Civiles hay anónimos que dan la vida por su club. Gente que vive y respira por su club. Eso no sucede en otras partes del mundo. Ojalá que podamos profesionalizar las áreas sin perder algo que es muy poderoso: los clubes son de sus socios y los hinchas. Eso es muy poderoso. Imagines que venga alguien de un país muy lejano y diga que esto es mio. Tal vez tendríamos mas millones pero perderíamos todo”. Estas declaraciones no fueron levantadas por Clarín, TyC ni otro medio con intereses económicos en el fútbol argentino. Los archivos no mienten.

“Hay una gran mentira en nuestro fútbol las Sociedades Anónimas», expresó Rafael Ton en Radio Gráfica. «Sin el sostén de los socios, no son clubes. Serían equipos de fútbol manejados por una persona. Viene un dueño que entiende que es mas negocio vender campeonatos que ganarlos. Quieren llevar al hincha a ser un consumidor pasivo. Llevar una bandera de jugadores, pero no entender las instituciones como un ejercicio democrático y pulmón social. Clubes donde los pibes sacan de la calle y las drogas hacia el deporte. Hay una mentalidad en la cual los clubes son anacrónicos porque no generan dinero. Aparecen personajes como Bragarnik que enturbian las cosas y vivimos momentos turbulentos que ojalá pueda defenderse el hincha y el pibe de semillero que quiera lucirse con su camiseta”.

Patricia Bullrich, ministra de Seguridad, expresó: “Estoy triste porque el Chelsea quiere comprar seis clubes y no está Independiente. Lo bueno es que entran cinco mil millones de dólares para generar las mejores escuelas de fútbol“. Todo es distópico. Milei aseguró inversiones por un millón; en horas, la ministra las multiplicó por cinco. Los hinchas de Independiente se enardecen por las redes. En el país de los campeones del mundo, se habla “que vendrán las mejores escuelas de fútbol“. Hay que decirlo con firmeza: las mejores escuelas de fútbol del mundo están en nuestros clubes de barrio que alimentan la gran inversión de los clubes en divisiones inferiores. El resto es entretenimiento, espectáculo y negocios.

Claudio Borghi es un profundo conocer del fútbol chileno. En diferentes entrevistas dejó en claro su posición sobre el Fútbol SA: “Acá han dados resultados diversos. Hay varios dueños de clubes que son hinchas y no les ha ido bien a pesar de invertir mucho, porque lo vieron como hincha y no como negocio“, y agregó: “Desde la llegada de las SAD a Chile los dueños invierten muy poco en divisiones inferiores. Ellos quieren hacer negocios en poco tiempo“.

El periodista y abogado Carlos Elorza señaló en Abrí la Cancha: “Si no hay una toma de conciencia popular, vamos mal. Estamos hablando del patrimonio nacional porque vienen a desguazar a la Argentina y entregarlo al capital trasnacionalizado. Al fútbol lo metieron en ese lugar. Los socios no están acostumbrados a discutir la institución salvo cuando las cosas salen mal. Cuando la pelota no entra muchos hinchas piden que cualquiera ponga plata, pero compre el 9 que meta goles. El hincha ya no es el de Discépolo, sino un hincha de consumo con poca paciencia. Existe un sector etario que no es de adolescentes que vive la vida como una aplicación. La aplicación es muy cómoda porque te hace la vida fácil, pero abrir las puertas de un club no es virtual. Requiere transpiración, tiempo y esfuerzo. Todo eso se puede hacer si hay algo más que una vocación de hacer negocios“.
Las cartas están arriba de la mesa. El trabajo de generaciones, el patrimonio institucional e inmueble de los clubes, podrá cambiar de manos.

Dependerá de los socios de cada club el futuro de las instituciones.

 

 

 




Autor: Redaccion de TodosUnoTV
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