05-04-2019
 

Los partidos de la eternidad



 



En 1936 el gran autodidacta argentino Jorge Luis Borges edita un fantástico libro de ensayos “Historia de la eternidad”. Del mismo tomamos un breve concepto que podría expresarse: “Todo lo que puede ocurrir, ocurrirá” y sostiene su aseveración desde la Filosofía y la Física, es decir desde la abstracción de las ideas a la concreción en el mundo material.

Cortito, primero existió una eternidad estática en dónde no existía el tiempo porque nada pasaba, hasta el Big Bang. Esa explosión de energía dispersó los átomos rompiendo la tranquilidad de la eternidad y poniendo en marcha el tiempo, porque los sucesos son secuenciales y relacionados. Los átomos se enlazaron en moléculas y estas fueron uniéndose en combinaciones que formaron el universo con planetas, soles, estrellas, etc. En el planeta Tierra las combinaciones formaron los minerales, los gases, los líquidos y de allí nuevas combinaciones crearon la vida vegetal y animal.

Surgen los seres humanos y todas sus acciones están siempre dependientes de nuevas combinaciones. El sólo hecho de cruzarnos un vecino en la calle y saludarlo responde a un sinfín de combinaciones moleculares que nos crearon como personas y todo lo que hizo factible ese amigable encuentro. Borges deduce que si las combinaciones se van a dar sobre un tiempo eterno, se van a concretar todas las posibles, por lo tanto todo lo que pueda ocurrir en algún momento ocurrirá, todo es cuestión de paciencia.

Y los charrúas tuvimos que esperar una ronda completa y dos partidos (un kilo y dos pancitos, parafraseaba ese otro filósofo autodidacta Carlitos Balá) para volver a ganar de visitante. Esperamos y se dio.

El partido no difiere en casi nada al que jugamos la fecha anterior y otras tantas. Córdoba mejor, merecía ganar, tuvo varias opciones de gol: dos pelotas que se fueron lamiendo el palo derecho, una de Sgotti y otra de Bracco, un tiro en el palo de Cereseto, una salvada sobre la línea de un defensor local, entre las más destacadas. A Villa San Carlos le contabilizo dos muy concretas, una terminó con una gran atajada de Giroldi y la otra un cabezazo de su mejor jugador, Alegre, que no fue gol de milagro. Pero a los 33 minutos del complemento llegó el segundo mágico, centro perfecto de Bracco desde un foul en el medio campo y el cabezazo justo, con enorme sapiencia y hasta elegancia, de ese enorme goleador llamado Cereseto.

De allí en más el Charrúa se replegó para sostener el partido, demasiado para mi gusto, ingresaron Senra por Ferrari y López por Tedesco, en una actitud ultra defensiva, pero le salió bien al técnico y los resultados mandan.

Todos en el planeta charrúa estamos muy felices con el triunfo, que además nos pone, de manera increíble en la posición 15 sobre 20 equipos pero a tan sólo 3 puntos de poder ingresar al reducido por el ascenso “only in Argentine”. Pero el Agrio es el Agrio y no sería el Agrio de no señalar su descontento con la actitud del técnico charrúa en cuanto a la demora de los cambios. Me resulta incomprensible, hemos remarcado muchas veces que este equipo arranca a mil y termina a diez porque no le dan las piernas y Teglia retarda la inyección de oxígeno que le pueden dar los cambios. Villa San Carlos ingresó tres jugadores frescos a correr antes del minuto 22 del segundo tiempo, el técnico charrúa realiza el primer cambio a los 30 y nuevamente se guarda el tercer cambio, que lo termina utilizando al minuto 93 al hacer ingresar a Trejo porque Cereseto se retira por segunda vez consecutiva, rengueando más de cansancio que de otra cosa y es este un jugador fundamental al que habría que cuidar más porque no imagino quien haría goles en su ausencia.

Las moléculas parecen acomodarse en AFA a favor de por lo menos el ingreso de Central Córdoba al octogonal cuando decide, con el torneo ya en marcha, agregar un ascenso y el reducido pasa de ser del puesto 2 al 9 a ser del puesto 3 al 10. Las moléculas parecen acomodarse para Central Córdoba con el quedo de casi todos los equipos que se la pasan empatando. Falta ahora que Central Córdoba acomode sus moléculas y aproveche las buenas combinaciones que el universo futbolero parece ofrecerle.

Antes de despedirme tengo que hacer un reconocimiento de un error y ofrecer mis disculpas, nobleza obliga.
En mi comentario anterior bauticé con el nombre de Norma Lee al bien plantado estadio de Berazategui. En realidad se trata de Norman Lee, un industrial pionero que fundó la primer empresa distribuidora y envasadora de Coca Cola en el país, cuando esta bebida era totalmente desconocida. El señor Norman con su padre envasaban y distribuían los primero cajones de esa gaseosa en persona y estaban muy felices el día que llegaron a entregar 300 cajones en un mes, hoy reparten más de 70 millones. Este gran emprendedor fue además un benefactor que donó los terrenos para la construcción del estadio que con toda justicia lleva su nombre.

Mis más sinceras disculpas a la gente del naranja, espero que comprendan que un error no es una maldad. Quien les habla nació y se crió en un barrio con perfume a ascenso y tiene una empatía general por todos los clubes del ascenso. Soy charrúa a muerte y veo a todos los pequeños clubes que se desloman por estar en competencia como mis hermanos, incluso al Salaíto, aunque más que un hermano, es un hijo.
Me despido, como siempre, disculpándome si mi crítica molesta a algún alma sensible.

-Pablo Adrián -El Agrio-

 

 

 




Autor: Redaccion de TodosUnoTV
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