11-11-2018
 

FIN DE CICLO



 



Llegó el lunes, luego de la gran primer final por la Copa Libertadores y jugaban el Charro y el Charrúa en Merlo, un simpático trabalenguas que termino con un sabor mucho más agrio que quien escribe, el propio Agrio, no habría podido imaginar.

La formación inicial de Central Córdoba llamaba al entusiasmo. La esperada inclusión de los futbolistas Senra, Stupiski y Straccia desde el inicio más Bracco acompañando a Funes indicaba a priori un equipo equilibrado pero ofensivo.

Por su parte el Deportivo Merlo venia con una campaña tan irregular como la nuestra, con un sinfín de jugadores lesionados y al borde de la lesión, al punto tal que al minuto de juego tuvo que hacer el primer cambio y en el segundo tiempo todos los cambios fueron por situaciones de lesión.

Comienza el partido y lo prometido en la formación inicial se concreta, un charrúa incisivo que juega a ganador, las variantes cumplen, firme Senra, mucho ida y vuelta con criterio de Straccia y un Stupiski que participaba mucho, pivoteando, bajando y cambiando de frente en varias ocasiones y acompañando a Cereseto en los ataques. El Charrúa tiene más la pelota y se muestra rápido y agresivo, luego de varias situaciones de peligro Ferrari, extrañamente anda muy bajo el Toto, a los 26 minutos erra un gol pateando fuerte pero desviado luego de una buena sucesión de toques que se inicia con una excelente salida de Ojeda. A los 28 minutos se produce la mejor jugada del partido, Central Córdoba toca, triangula, rota en velocidad, la pelota llega a Stupiski y este con un sutil toque de enorme calidad deja a Cereseto de cara al gol y este no falla, 1-0.

Y cómo un pálido reflejo de la final en la Bombonera, apenas pudimos festejar, ya que apenas un minuto después, el árbitro cobra un penal a favor del Deportivo Merlo, bueno, para ser detallistas digamos que no cobró penal, sino tiro libre por el costado derecho, lo que ocurre es que cada centro al área rosarina genera más peligro que un penal. Viene el centro y como desde que empezó el torneo nuestros jugadores juegan a la estatua y el Charro empata en su única llegada.
Pero Central Córdoba sigue mejor y aunque Ojeda tiene una atajada extraordinaria termina el primer tiempo con toda la sensación de que el visitante tiene todo para ganar. El único cambio que a esa altura imaginaba era el de Trejo o Flamenco por Ferrari, porque todo lo demás estaba funcionando (menos el karma de los centros en defensa, obvio).

Comienza el segundo tiempo como comenzó el primero, mejor el Charrua, con un Merlo cuyos jugadores parecían desplomarse en la cancha, entonces Pochettino se para y manda a llamar a Trejo, el cambio por el Toto parecía más que cantado, pero en su gran sabiduría nuestro DT saca a ¿quién? A STUPISKI ¿por qué Dios mío, pero por qué?, estaba siguiendo el partido por todosunotv y por soloascenso que emitía la transmisión de los periodistas locales, quienes se venían preguntando quien era ese jugador que tanto los complicaban y se reían y agradecían por el cambio, a su vez el relator charrúa no entendía nada y este escriba no se arrancaba los pelos de la cabeza porque el tiempo y la herencia familiar ya se encargaron de ese menester.

Los jugadores de Central Córdoba se paralizaron ¿Qué quería el técnico, frenar el equipo, empatar? En el desconcierto, tan sólo dos minutos después del cambió el Charro se pone 2-1 y ahora tenemos el equipo que parece más gustarle a Pochettino l delantero y todos volantes.

El equipo no volvió más del desconcierto que el propio técnico lo metió. Cuando busca la reacción ordena el tardío ingreso de Tedesco (80 minutos), que no está mal, pero saca a uno de los que mejor estaba jugando Bracco, luego en ya la desesperación total ingresa Flamenco a los 88 minutos y quien sale, otro que estaba jugando bien Senra, algo así como el que juega bien sale.

Se derrumbó Central Córdoba, la frustración, desesperación, desconcierto, llevó a los jugadores a la expulsión y así se fueron los dos que entraron Flamenco y Tedesco con sendas tarjetas rojas.
Termina un partido que teníamos para ganar con una terrible derrota y dos expulsiones.

No es mi intención meterme con el trabajo de nadie, pero el futbol no es una empresa o un banco o un ministerio, para mí primero está el Club Atlético Central Córdoba de Rosario, y creo que el señor Pochettino debe entender que ya su ciclo está completamente terminado, desde las matemáticas, desde el funcionamiento, desde la comunicación con sus jugadores y ni hablar con el público charrúa. Y si lamentablemente el técnico no lo ve así, deberán ser los dirigentes quienes se pongan los pantalones largos y actúen en consecuencia, porque no quisiera tener que terminar el torneo con la calculadora del descenso porque por si no lo notaron ya estamos de la mitad de tabla para abajo.

Me despido, como siempre, disculpándome si mi crítica molesta a algún alma sensible.

-Pablo Adrián -El Agrio-

 

 

 




Autor: Redaccion de TodosUnoTV
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